Las leyendas que rodean a Toledo en Castilla La Mancha | JESPEP
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Las leyendas que rodean a Toledo en Castilla La Mancha

Todas las personas que tienen en mente dar una visita a la ciudad de Toledo, se encontrarán con un gran patrimonio monumental desplegado por toda la ciudad. Igualmente podrán disfrutar de la belleza que posee su casco antiguo. Pero tu visita a Toledo no estará completa si no has escuchado al menos, una de la gran cantidad de leyendas que se encuentran “ocultas“entre las calles de Toledo y sus monumentos.

Muchas de dichas leyendas tienen una gran fama o son propiedad de escritores reconocidos que de seguro estuvieron de paso por esta ciudad, y los secretos y misterios de la misma, los dejaron hechizados.

También existen otras leyendas que no son muy resaltantes pero que de igual manera tienen su nivel de importancia y bien mereces ser contadas. Si eres de las personas que se sienten atraídas por este tipo de temas, te invitamos entonces a continuar leyendo para que conozcas esas leyendas que se transmiten de generación en generación en la ciudad de Toledo.

Leyendas Toledanas

Al hablar de leyendas debemos entender que estas también permiten que las nuevas culturas comprendan la historia de un determinado lugar así como, también conozcan sobre sus tradiciones.

Ahora bien, si hablamos de la ciudad de las tres culturas ¿qué cantidad de relatos no existirá en ella? Aunque las leyendas terminan fabuladas y engrandecidas brindándoles un aire de irrealidad, al revisar el trasfondo de cada una se puede ver como se conectan con hechos reales que pudieron ocurrir dentro de la ciudad.

Veamos pues, una pequeña muestra de las leyendas más resaltantes de Toledo.

El Pozo Amargo

Esta leyenda de amor es la más conocida en toda la ciudad de Toledo. Hace mención de los amores que ocurrían entre el cristiano Fernando y la judía Raquel.

Un pozo en el jardín de Raquel era el principal testigo de este amor que entre los dos amantes nació, pero también había otro testigo que les observaba desde las sombras, quien era nada más y nada menos, que el padre de Raquel.

Una noche, este interrumpió el momento de amor que se estaba generando entre estos dos enamorados clavando al hombre un puñal, para que este luego cayera a lo profundo del pozo.

Todas las noches Raquel lloraba a su amado sobre las aguas del pozo recordando a su perdido amor y eran tantas las lágrimas derramadas que, estas aguas comenzaron a tener un sabor amargo.

Una de las noches en que la judía Raquel recordaba a su amado, era tanto el dolor en su corazón que creyó escuchar a su amado llamándola desde el fondo del pozo y esto hizo que Raquel saltara para encontrarlo. Desde entonces, ambos descansan en lo profundo de aquel pozo.

El callejón del infierno

Ahora una leyenda de misterio, aunque solo con el nombre más de uno se altera. La leyenda nos cuenta la historia de Felipe Pantoja, un cristiano noble toledano que se encontró a una bruja, la Diablesa la llamaban.

Pues este cristiano necesitaba un conjuro que le ayudase a sacar del camino a Samuel, quien era el pretendiente de Rebeca. Samuel muere entonces a causa del conjuro que la Diablesa creó y Felipe logra desposar a Rebeca.

Luego de esto, Felipe paga con oro a la bruja por su trabajo, pero cuando la bruja tocó las monedas, de su cuerpo brotaron llamas y el cuarto en donde se encontraba retumbó por su fuerte chillido.

Al mismo tiempo a Felipe lo empujaron al suelo, todo lo hizo una fuerza sobrenatural justo en la parte externa de la casa de la bruja. Después, Felipe creyéndose muerto, logra ver su reflejo en un charco y rápidamente se alejó del lugar, dejando atrás en el suelo el oro con el que le pagó a la bruja.

A las dos calles cercanas al lugar de los hechos se les conocen como el callejón del infierno, en donde se dice se encontraba la casa de la bruja y el callejón del diablo. Por lo que se le considera un lugar lúgubre.

La ajorca de oro

En esta leyenda La Catedral de Toledo es el escenario donde se desarrollan los acontecimientos. Narra la historia de María Antúnez, una mujer que el escritor Gustavo Adolfo Bécquer la describe como una mujer muy caprichosa y que solo quería las mejores prendas y joyas para poder así, presumir en toda la ciudad.

Pedro Alfonso de Orellana, era su enamorado y un día la encontró llorando cerca de la ajorca que la Virgen del templo tenía en su brazo.

Viendo a su amor en ese estado, Don Pedro por petición de su amada entró al templo a robar la joya. Y, aunque temeroso, llegó ante la Virgen del Sagrario y juntó toda su fuerza y valentía, para arrebatar el tan ansiado brazalete.

El problema se generó justo después, pues cuando quiso salir corriendo con su misión ya cumplida, todas las estatuas estaban en el suelo y rodeaban a Don Pedro, junto con los esqueletos que procedían de la cripta, con el fin de detener a este hombre ladrón.

Por la mañana, cuando abrieron el templo, hallaron a Don Pedro en el suelo, totalmente enloquecido y gritando las palabras ¡Suya es! Mientras levantaba el brazalete de oro con su mano.

Esto es simplemente un abrebocas de la numerosa cantidad de leyendas que se pueden encontrar dentro del territorio de Toledo. Si quieres saber más sobre estas y conocer muchas otras, simplemente debes ¡ir a Toledo! Y escucharlas de sus propios habitantes.

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